Inventada en 1796 por el alemán Aloysius Senefelder, había sido introducida en Francia en 1810. Su procedimiento consiste en dibujar sobre una piedra especial con una tinta grasa. A continuación, se baña la piedra en ácido diluido y se fija el dibujo, confiriendo al resto de la superficie la propiedad de repeler la tinta grasa. Por consiguiente, tan solo los trazos del dibujo retienen el entintado, lo que permite obtener gran número de pruebas sobre papel. [Sougez 2011: 29].

